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Dia 18/23 | |
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Día 18 (17-11-2002) Al atardecer seguimos con buen viento (unos 15 nudos ) y velocidad (entre 7 y 8 nudos). Decidimos mantener las orejas de burro con un rizo en la mayor para la travesía nocturna. Cuando anochece vemos que la luna ya está casi llena e ilumina la noche con una intensidad inusitada.
Poco después
de comenzar la segunda guardia, aproximadamente a la 1:30 GMT, el viento del
E comenzó a arreciar enviando rachas de hasta 30 nudos. Las olas aumentaron
rápidamente de tamaño y velocidad y el barco parecía desbocarse, planeando
sobre ellas a más de 10 nudos con puntas de hasta 13 nudos. A nuestra espalda los trenes de olas seguían creciendo en velocidad. El mar había cambiado de color bajo la luz de la luna y la espuma formaba una colcha de encaje resplandecientemente blanca sobre la superficie del océano. Impresionaba por su fuerza y su belleza ver respirar al mar a nuestra espalda, cuando dirigíamos la vista a popa, ver acercarse las olas en formación cerrada y escuchar el sordo bramido del océano. En el barco todo estaba bajo control. Chevis a la rueda corregía el rumbo cuando era necesario. Las olas hacían orzar ocasionalmente al barco, desventando la génova que protestaba sacudiéndose con violencia. Pero todo: botavara, retenida tangón y velas funcionaba a la perfección. Aproximadamente a las 5:30 GMT el viento comenzó a amainar hasta los 20 nudos, el mar quizá comprendió lo innecesario de su ira y suavizó sus embates. A las 6:00 GMT comprobamos que el aparejo seguía perfectamente, el viento tenía una intensidad razonable y el rumbo era bueno así es que decidimos reiniciar el ritmo normal de las guardias, renunciando a seguir gozando del impresionante espectáculo que seguía ofreciendo el mar para descansar un rato. Durante el resto del día el viento ha soplado con relativa suavidad. Hemos mantenido igual rumbo y aparejo, lo que nos ha permitido navegar a buena velocidad. El sol tropical ha dejado sentir su intensidad sobre el océano. Aunque el termómetro solo marcaba 34º C el escaso viento aparente que tenemos navegando en empopada y la imposibilidad de refugiarse en sobra alguna ha producido sus efectos sobre nosotros. Los movimientos se hacen más difíciles y tenemos tendencia a evitar esfuerzos innecesarios. Con la velocidad con que hemos navegado los 2 últimos días hemos dado un gran empujón a nuestro viaje si fuéramos capaces de mantenerla y el viento no cambia de dirección nos quedarían aproximadamente 100 horas de viaje si aguanta nuestro aparejo. No creemos que podamos llegar a Santa Lucia el día 21 (que era la fecha prevista antes de comenzar la travesía) pero casi seguro que estaremos allí el día 22. |
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Ultima actualización : domingo, 07 noviembre 2004 11:09:54