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Dia 12/23 | |
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Día 12 (11-11-2002) El anochecer volvió a ser dorado pero la gran invitada fue la luna. Al ponerse el sol, nos dimos cuenta de que la luna sonreía en la mitad del cielo, oro solar con bronce lunar describiendo el día.
Las guardias
nocturnas han vuelto a tener la belleza que tenían hace unos días. La luna
viste de luz la noche y permite gozar del baile nocturno de las olas. Las
estrellas han vuelto a dar motivo a la ensoñación y al pensamiento libre.
Quizá hayan sido la noche y las estrellas, quizá el momento en que nos
encontrábamos, cerca de la mitad del viaje, pero el hecho es que la noche a
sido hermosa y mucho más corta de lo que esperábamos.
Después de
casi dos horas de intentar reparar el calcetín del gennaker, cuando ya todos
nos habíamos rendido, sólo el empeño de Luis hizo que siguiéramos
intentándolo hasta finalmente ponerlo en perfecto orden de marcha. A las 15:52 GMT pasamos el ecuador de nuestro viaje. Hacía ya mucho tiempo que no había vuelta atrás pero, a partir de ahora, descontamos. Ya estamos llegando. Nos faltan menos de 1.500 millas. Lo primero que hicimos fue llamar a Alfonso, nuestro tripulante ausente ¡Cómo habría gozado de este momento! A continuación abrimos una botella de vino y un par de bolsas de jamón ibérico de Román carnicero, el mejor jamón del mundo y celebramos los cuatro este momento que no se volverá a repetir, cantando "the water is wild", el himno Colawhaler, dirigidos por Chevis.
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